Consejos para adoptar a un gato de pocos meses

Tras haber tomado la decisión de adoptar a un animal -nunca comprar, ¡no nos cansaremos de repetirlo desde el blog de Animalicus!-, es necesario ser consciente del trabajo que se nos viene encima. Las necesidades de los gatos pequeños son diferentes a las que presentan los gatos jóvenes o los gatos adultos, por lo que hay que estar preparado para proveer a nuestro amiguito peludo de todo lo que requiera. Si sigues los consejos que te presentamos a continuación, la adaptación por parte de los dos será más sencilla y tu mayor problema será elegir un nombre para el gato.

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Un nuevo hogar para el gato

A menos que el gatito haya sido abandonado y necesite a alguien que le dé el biberón o lo estimule para que haga de vientre, es mucho mejor cuando el gato se va a una nueva casa con 10 ó 12 semanas de vida, pues el tiempo que pasa con su madre y sus hermanos lo aprovecha para desarrollar habilidades sociales. Ellos aprenden muchas cosas a través de la imitación y no hay nada mejor que tener una madre las veinticuatro horas del día para que te enseñe cómo comportarte, ¿o no? Además, estos gatos suelen crecer con mayor seguridad en sí mismo y más confianza en los humanos, pues, si asumimos que ya vienen de un hogar donde se les quiere, habrán tenido un contacto moderado con ellos y no serán huidizos en exceso. En cambio, si el gatito se retira demasiado pronto de la camada (con unas seis semanas) puede sufrir estrés excesivo, desconfianza, inseguridad, ansiedad y miedo.

No obstante, retirarlo de la compañía de su madre aún con 10 ó 12 semanas como proponemos no garantiza que el gato no la eche de menos, ¡todo lo contrario! La añorará y una de tus tareas será calmarlo con caricias y palabras suaves. Un par de cosas que puedes hacer es ponerle una bolsa de agua caliente por las noches o un reloj envuelto en una toalla. Un reloj, se entiende, de los que hacen tic-tac. Esto les recordará el latido del corazón de su madre y tal vez les valga como consuelo, aunque ahora serás tú quien deba proporcionárselo.

Teniendo en cuenta que el gato ha sido separado de su familia y llevado a un ambiente nuevo, hay que ponerle las cosas fáciles: créale un ambiente seguro donde encuentre su plato de leche -de cabra o sin lactosa- cerca de su cama, así como algún lugar en el que pueda esconderse si se siente asustado. Unas cuantas cajas lo harían muy feliz. Por esta razón de que se está adaptando a su hogar, es conveniente que no presentes a tu gato en sociedad todavía. Déjalo respirar por unos días. Ya tendrás tiempo para fardar de mascota. Por ahora, es mejor que se acostumbre al sitio en el que debe vivir -tanto la casa por dentro como por los exteriores- que aguantar a todos tus amigos o a tu familia.