Cómo calmar a un gato nervioso

Cualquier gato que se enfrenta a la situación de un cambio de hogar pasará unos días nervioso, alterado, alerta ante cualquier movimiento o sonido y, por supuesto, buscando algún lugar seguro en el que esconderse. Un poco de esto es absolutamente normal en cualquier gato. Lo que ya no es normal es cuando esta conducta ansiosa persiste en el tiempo, entonces se puede crear una situación tan estresante para el gato como para el dueño. Por suerte, existen algunas pautas, técnicas y estrategias a  nuestra disposición para ayudar a nuestro amigo peludo a adaptarse y a calmarse.

gato-miau

¿Qué se necesita para calmar a un gato? En primer lugar, mucha paciencia, persistencia y, por supuesto, toneladas de amor. Pero esto ya se sabe; si estás leyendo este artículo, es que probablemente te preocupe el estrés de tu gato y ya estés investigando sobre cómo poder echarle un cable para que se relaje. Has llegado al lugar idóneo.

Identifica los motivos. Es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé, pero saber por qué un gato está nervioso ayuda a encontrar el mejor tratamiento. También sirve para controlar las propias expectativas: si un gato está ya predispuesto al nerviosismo, probablemente nunca se convertirá en un peluche achuchable y manejable. Si esto lo sabes por adelantado, no te lo pondrás como meta ni te sentirás culpable por no alcanzar un objetivo semejante.

Un gato puede estar nervioso por tantos motivos como nosotros, lo que hace más difícil restringir el foco de su ansiedad para tratarla: a veces se debe a malos tratos por parte de otros dueños o gente de la calle, el ataque de un perro, una mala experiencia con un coche, etc. Un gato nervioso no solo le va a tener miedo al perro, sino que puede tenérselo a cualquier cosa: en su estado alterado, el cubo de la basura que se abre con el pedal puede tratarse de un peligroso enemigo del que debe huir y, a diferencia de sus compañeros babosos, los gatos no se enfrentan a los problemas, sino que prefiere ir a refugiarse a su lugar seguro.

El refugio. Y hablando de un lugar seguro, es importante que cuando lleguen a casa estos gatos nerviosos puedan disponer de un sitio agradable, confortable y aislado donde se puedan ocultar cada vez que se sientan ansiosos.

Por lo general, estos mininos necesitan hogares tranquilos donde sentirse cómodos y poco estresados, pero eso no quiere decir que no puedan entrenarse para adaptarse a un día a día más ajetreado, ruidoso o, incluso, con niños por casa. Todo es cuestión de paciencia y perseverancia. El truco está ahí. En un ambiente “agitado” llevará más tiempo que aprenda a confiar en su entorno, pero lo puede hacer si le ayudas.